
También tenemos los murales infantiles que estimulan en los niños la percepción de los colores, tamaños y motivos. Los peques pueden rienda suelta a su imaginación y son parte de sus juegos y su diversión. Son mejores que los cuadros o cenéfas ya que los murales entran en el campo visual del niño.
Los murales personalizan el mundo del pequeño haciendo de su cuarto una área de seguridad donde se puede desarrollar libremente.


















